Las instituciones especializadas en drogadependencia conforman la única alternativa sólida que garantiza toda la población drogadependiente los derechos esenciales de la vida como la alimentación, el cuidado de la salud, educación y la protección del individuo en la reconciliación con su propia persona, con su familia, con su ciudad y con Dios.
El tratamiento de rehabilitación para el drogadependiente rebelde y reacio dá mayores resultados cuando la institución garantiza su permanencia motivando el cambio de sus conexiones sociales con disciplina religiosa y abordaje psicoterapéutico.
Esta propuesta de "vida sana" está más interesada por el amor que por la culpa pero muestra igual detallismo por la justicia como por la ley, por la libertad como por la disciplina, por la solidaridad como por la autoridad; se evoca la alegría en lugar de las asperezas del "valle de lágrimas".
Creo que las adicciones son una condena explícita del neoliberalismo capitalista. El capitalismo salvaje muestra poco interés por visitar el mundo del dolor, la adicción le enseña al adicto que no hay sociedad, no hay valores, no hay virtudes, no hay Iglesia, no hay "la luz de Cristo".
Sólo la comunidad terapéutica defiende las ideologías reivindicatorias, los proyectos sociales identificándose con la cultura de la solidaridad que es capaz de iluminar de verdad a la gente equivocada y dirigirla.
La institución especializada en drogadicción es un concepto que reconoce las conquistas de la modernidad, la autonomía del individuo y la necesidad de mantener una buena convivencia familiar como Dios manda. |