Santo Tomás de Aquino nos enseñó cómo y cuánto se deciden ciertas cosas a partir de una reacción emotiva y no de manera racional.
En los tratamientos para los adictos se combinan las reacciones emotivas con las maneras racionales en evaluaciones terapéuticas.
Las clínicas garantizan que los derechos humanos no sean violados con esa sistematización adictiva de dimensiones bien conocidas por los familiares de los adictos de los siglos XX y XXI.
Estamos muy avanzados en la labor de remover los contratiempos que las adicciones brindan y es así como la metodología terapéutica de cada establecimiento es bastante particular y curiosa además de prestarse a cierta confusión cuando los establecimientos para la rehabilitación de adictos no se sujetan a las pautas serias y eficaces de los organismos internacionales como la Federación Mundial de Comunidades Terapéuticas, Narcóticos Anónimos o Alcohólicos Anónimos.
Los adictos tienen la necesidad de ídolos químicos, están más cerca del sincretismo que de Moisés, Cristo, Mahoma o Buda cuando muestran un espíritu y una mentalidad que en cierto modo se ha convertido en una forma de vivir la existencia cotidiana.
Cuando el adicto es trasladado de la clínica a la Comunidad Terapéutica, en su nueva propuesta se convierte en una persona dúctil, flexible, que asimila e incorpora muchas creencias positivas. |