Los tratamientos para alcohólicos deben tener una fe basada en las escrituras rompiendo con la idea de sociedad capitalista, individualista, consumista, fundada en el "sálvese quien pueda".
En las clínicas especializadas en alcoholismo y en la comunidad terapéutica se pone sobre el tapete un asunto ético como la abolición de la esclavitud que genera la adicción.
Se propone como misión una actitud antiimperialista que se traduce en la lucha contra el "imperio del mal" en las lamentables y devastadoras adicciones.
La comunidad terapéutica tiene la necesidad indispensable de seguir a Dios para que la población adicta pueda vivir un cambio capaz de dar dignidad a la vida.
Es una misión apostólica, pastoral, misionera, terapéutica, médica y multidisciplinario para romper con el descrédito que algunos centros para la recuperación de adictos sembraron con negligencia y falta de profesionalismo.
La psicoterapia grupal tienen la obligación de escuchar argumentos que son usados cínicamente sólo para sustentar un proyecto de muerte; una vez expuesto por el adicto terco y bigardo, el grupo critica explícitamente esas necedades creando así debate, reflexión y toma de conciencia.
Todo los iluminados que estudiaron a Cristo terminaron defendiendo su prédica de sanación; me refiero a Tomás Moro, al apóstol Pablo, a Santo Tomás de Aquino, San Agustín y Giordano Bruno que se convirtieron en defensores de la vida comunitaria. |