El tratamiento de rehabilitación para drogadictos aborda la inestabilidad familiar en una nueva fase de la batalla ideológica reivindicativa inevitablemente suscitada por la desestabilización de la propuesta terapéutica por parte del adicto o de uno o varios de sus familiares.
Esta fase, con su crisis de valores, nos anima para no abandonar las hipótesis de trabajo bajo la confluencia entre una psicoterapia individual y grupal crítica y las sesiones de terapias familiares liberadoras.
Los adictos, excluidos de sus derechos a la agonía, elaboran un proyecto civilizado en una "globalización de la solidaridad" que da sentido a la existencia pensando que hoy, más que nunca, existe una convergencia entre las técnicas terapéuticas y la esencia religiosa.
Después de una larga y ansiosa espera, los familiares de los adictos experimentan, llenos de alegría, el consuelo de tener los elementos para cruzar el océano que ahogaba sus vidas.
La comunidad terapéutica recibe a los familiares de los adictos que llegan con gran ansiedad y expectativas caracterizadas por un profundo desagrado hacia la adicción con un afecto profundo y contenedor.
Millares de mujeres y hombres de todas las edades esperaron durante largos años el momento en que pudiéramos juntos escuchar a Dios. |