Hemos mencionado a los grandes iluminados que en la historia de la humanidad fueron los padres de las comunidades terapéuticas religiosas y profesionales de orientación multidisciplinaria.
En el siglo XIX, los rusos hicieron sus aportes ante las miserias del alma humana, el alcoholismo, la violencia, la desintegración psicoanímica y las adicciones al juego, a la promiscuidad o la dipsomanía.
Dostoievsky, León Tolstoi y Chéjov penetraron en las almas conflictuadas como la lluvia que fecunda el crecimiento corroborando que el refuerzo en los corazones y en las mentes conduce a la fe para que cada día los adictos estén más firmes en ella, más valerosos para seguir a Dios y más decididos para manifestar a todos con palabras y con actos que Dios ama al mundo que creó.
La comunidad terapéutica es un establecimiento para la atención de drogadictos que incorporó técnicas de evaluación acerca de las conductas como León Tolstoi señaló en "La Guerra y la Paz", formas de contención religiosa como propuso Fedor Dostoievsky en "Crimen y Castigo" o en "El Jugador" y una necesidad de reflexión, diálogo y disciplina como tantas veces nos expuso Chéjov en sus cuentos o dramas. |