Las comunidades terapéuticas a puertas cerradas que tienen una línea religiosa como eje de la rehabilitación cuentan con una serie de actividades cotidianas según aquel diagrama de vida claustral que nos enseñaron Santo Tomás de Aquino o Giordano Bruno, entre otros grandes pensadores que vivieron 10, 20, 30 años o más dentro de monasterios o conventos.
- Se realiza la bendición de los alimentos en cada una de las cuatro comidas diarias.
- Se realiza a diario un grupo de oración que puede tener una duración de 30 a 60 minutos (generalmente de ocho a nueve de la mañana).
- Clases o seminarios: una o dos veces por semana para estudiar, aprender, compartir y crecer en conocimiento y fe.
- Celebraciones con música, cantos, alabanzas, lecturas y oraciones en días y horarios a convenir.
- Talleres literarios y cine-debate para el análisis de temas y aspectos de hondo contenido espiritual.
- Preparación para los sacramentos.
- El objetivo es conocer y amar a Dios en primer lugar por sobre todo lo demás.
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